
El trabajo de FLEE trasciende el aula. En cada visita, además de promover la lectura y la escritura, la organización observa, escucha y detecta las necesidades urgentes de las comunidades. Cuando se identifica algún caso que requiere apoyo médico, psicológico o económico, FLEE gestiona o canaliza la ayuda con instituciones y profesionales que puedan brindar asistencia.
Este acompañamiento integral surge del entendimiento de que la alfabetización no puede desarrollarse si existen condiciones de vulnerabilidad extrema. Aprender requiere bienestar, y FLEE busca que cada persona tenga las condiciones básicas para hacerlo.
En algunos casos, se han canalizado tratamientos médicos, apoyos psicológicos y becas educativas para jóvenes que desean continuar sus estudios. También se apoya a familias que enfrentan dificultades económicas, facilitando el acceso a recursos o programas sociales.
Este compromiso solidario complementa la labor educativa de la asociación. FLEE no llega a las comunidades con soluciones externas, sino con una actitud de escucha activa y colaboración mutua. Las propias comunidades participan en la identificación de necesidades y en la creación de soluciones sostenibles.
Cada intervención deja huellas que van más allá del aprendizaje: fortalece los lazos humanos, reconstruye la confianza y demuestra que la educación puede ser también un acto de acompañamiento y compasión.
En FLEE, la palabra es el punto de partida, pero la transformación ocurre cuando la lectura se convierte en vida compartida.
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