
En FLEE, la educación no tiene edad. La organización entiende que aprender es un proceso continuo y compartido, donde los niños, los jóvenes y los adultos pueden crecer juntos alrededor de la lectura. Por eso, además de trabajar con estudiantes, FLEE impulsa programas dirigidos a madres, padres y adultos que desean aprender a leer y escribir o fortalecer sus habilidades básicas.
En muchas comunidades, los adultos mayores no tuvieron la oportunidad de asistir a la escuela. Sin embargo, son ellos quienes sostienen el conocimiento tradicional, las historias locales y la lengua viva. FLEE busca unir esos dos mundos: el saber ancestral y la lectura moderna. En cada feria, taller o círculo de lectura, se promueve el diálogo entre generaciones.
Las actividades se diseñan para incluir a toda la familia. Mientras los niños participan en lecturas guiadas o ilustran carteles con frases inspiradoras, los adultos asisten a sesiones donde aprenden a escribir su nombre, leer textos breves o expresarse a través de pequeños relatos. Estas experiencias generan un profundo sentido de comunidad y autoestima: la lectura deja de ser una tarea escolar para convertirse en un acto de unión familiar.
Además, FLEE impulsa la educación emocional y comunitaria, invitando a las familias a reflexionar sobre su entorno, su cultura y su papel dentro de la sociedad. A través de la palabra escrita, se construyen nuevas formas de diálogo familiar, más abiertas y conscientes.
Este enfoque intergeneracional permite que la educación se viva dentro y fuera del aula. Los proyectos de FLEE no terminan cuando finaliza la jornada: continúan en los hogares, en las conversaciones y en los sueños que las familias comienzan a compartir.
Porque cuando una madre aprende a leer junto a su hijo, ambos descubren que la educación es, ante todo, un acto de amor.
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